Bienvenidos, Dios te bendiga!

12 versículos de ánimo para enfrentar los retos de la vida

La vida nos presenta retos a diario y a veces es difícil permanecer animados, con deseos de seguir adelante y batallar hasta superar el obstáculo. ¡Qué bueno saber que podemos encontrar palabras de ánimo en la Biblia! Dios nos conoce, y en su divina misericordia nos da palabras que nos animan a seguir adelante, a confiar sin importar las dificultades que estemos pasando.

Medita en estos versículos y confía. ¡Recuerda que no estás solo!

1. ¡No tengas miedo!

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.
(Isaías 41:10)

¡Qué bueno saber que el Señor no nos abandona! No temas ni te angusties. El Señor te acompaña, te fortalece y te ayuda. Su mano derecha te sostiene firmemente y en él tienes la victoria.

 

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. (Isaías 41:10)

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.
(Isaías 41:10)

¡Qué bueno saber que el Señor no nos abandona! No temas ni te angusties. El Señor te acompaña, te fortalece y te ayuda. Su mano derecha te sostiene firmemente y en él tienes la victoria.

 

2. Recuerda la promesa

Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6:12)

Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos.
(1 Timoteo 6:12)

Estamos en una batalla y necesitamos mantener nuestra vista puesta en lo que ya es nuestro: la vida eterna. No permitas que las luchas diarias te distraigan de tal forma que olvides que gracias a tu fe en Jesús, la victoria y la vida eterna son tuyas.

3. Nuestra ayuda viene de Dios

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.  (Salmo 46:1-3)

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.
(Salmo 46:1-3)

 

Recuerda que aun en medio de las situaciones más dolorosas y desconcertantes Dios está contigo. Él te fortalece y no te abandona aunque todo a tu alrededor parezca derrumbarse. ¡Él es tu amparo!

 

4. Dios renueva tus fuerzas

Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. (Isaías 40:30-31)

Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.
(Isaías 40:30-31)

Sin importar tu edad, eres un ser humano que se agota no solo físicamente sino también en lo emocional y espiritual. Qué lindo saber que si confías en el Señor puedes recibir nuevas fuerzas. El renuevo de fuerzas que el Señor te da no tiene igual. ¡A veces hasta te parecerá que puedes volar!

5. Medita en su palabra, obedece y disfruta su compañía

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. (Josué 1:8-9)

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.
(Josué 1:8-9)

¡Llena tu mente de la Palabra de Dios! No dejes que los problemas te obsesionen. Medita en las promesas del Padre y obedece su dirección. Verás que al llenar tu mente con sus pensamientos tu actitud cambia y lograrás sentir su compañía y presencia.

 

6. Podrás resistir si estás preparado

Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. (Efesios 6:13)

Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.
(Efesios 6:13)

Dios, en su inmensa sabiduría, nos da todo lo que necesitamos para resistir y vencer en el día malo. Somos nosotros los que debemos aprender a usar las herramientas e indicaciones que él nos dejó en su Palabra. Aprende a usar la armadura de Dios y reclama la autoridad que tienes en él. Así obtendrás la victoria en el día malo.

 

7. No estás solo

El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes. (Deuteronomio 31:8)

El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes.
(Deuteronomio 31:8)

¡Seguro que te anima saber que cuentas con la presencia de Dios! No solo eso, ten la certeza de que en medio de las luchas Dios no se esconde sino que va delante de ti, luchando por ti y junto a ti.

8. Puedes acudir al Señor en cualquier momento

Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo. (Proverbios 18:10)

Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.
(Proverbios 18:10)

Cuando la situación es tan desesperante que solo tienes deseos de salir corriendo, ¡corre hacia el Señor! Él es torre fuerte, en sus brazos encontrarás protección y salvación.

 

9. Él te cuida en todo tiempo y en todo lugar

El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. (Salmo 121:5-8)

El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora.
De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.
El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida.
El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.
(Salmo 121:5-8)

Sea de día o de noche y estés donde estés, el Señor te cuida y te protege. No hay lugar en este mundo donde Dios no pueda acompañarte y cuidarte.

 

10. Aunque tropieces, no caerás

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. (Salmo 37:23-24)

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.
(Salmo 37:23-24)

Obedece a Dios y él fortalecerá tu andar. Puede que tropieces, pero si en tu corazón buscas agradarle y te mantienes aferrado a él no caerás porque él te sostendrá.

11. Dios nunca "tira la toalla"

Se me afligía el corazón y se me amargaba el ánimo por mi necedad e ignorancia. ¡Me porté contigo como una bestia! Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha. Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria. (Salmo 73:21-24)

Se me afligía el corazón y se me amargaba el ánimo por mi necedad e ignorancia. ¡Me porté contigo como una bestia! Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha. Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria.
(Salmo 73:21-24)

 

Muchas veces nos machacamos por las necedades que hacemos. Pero recuerda que Dios nunca te deja, él está siempre contigo y te sostiene. Presta atención para que puedas escuchar su consejo. Puedes vivir una vida terrenal satisfactoria y tener la certeza de que estarás eternamente con él.

12. Mantén tus ojos en la meta

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13-14)

Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
(Filipenses 3:13-14)

No te enfoques en los errores del pasado. Mira lo que está delante, las metas que Dios pone en tu corazón y la gran meta de la vida eterna con Cristo Jesús. ¡Verás cómo cambia tu perspectiva de la vida!

 

Escrito por Lisania Meléndez

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