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VOLVER A SONREÍR

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VOLVER A SONREÍR: Un apoyo para ti que has perdido un hijo (Liberación del dolor)

 

Me parece que hablar de decesos es meterse en problemas serios a nivel conceptual en donde, no todos, fácilmente podemos llegar a alcanzar un mismo consenso. Quien no ha sufrido, quien no ha pasado por la “perdida” de un ser querido, como lo es un hijo, seguramente podrá argumentar, imprudentemente, que no es del todo difícil abandonar este sentimiento de desconsuelo, no así quien ya ha traspasado la inimaginable situación de la “muerte” de un familiar, y más aún cuando se trata de un hijo, pues podemos ver que es el dolor más grande, dentro de los más difíciles.

Quisiéramos, desde este ángulo y de todo corazón, que nadie lo llegase a experimentar, en carne propia. Existirán mil versiones en torno a este particular, pero “¿qué puedo hacer para salir de este dolor?” “¿Por qué todos intentan darme consejos, sin imaginar que, con ellos, más me hundo?” “Yo ya sabía de la “muerte”, pero daba por hecho –sin ponerme a pensar- que todos podrían morir, mi abuelo, mi padre, incluyéndome yo…. pero nunca jamás mi hijo.” “¿Por qué jamás mis padres pudieron educarme con otra mentalidad que no fuera la de vivir yo, ajeno a esta, segura e inevitable, realidad?”, o “¿por qué no fui educado con la mentalidad de ver a mis hijos como si no fuesen míos, eternamente míos, siempre vivos, y a mi lado?” “La muerte”… ¿qué es la “muerte”? “¿Habrá algo más allá que me pueda dar consuelo?” Simplemente ¿Qué es la muerte?“ ¿Quién pudo inventar, con tanta maldad, tan mega grandísimo dolor humano?”

Todas estas interrogantes, que van siempre tomadas de la mano, parecen ir atenuándose, conforme se va adquiriendo la tenacidad de buscar la manera de salir de esto, buscándose la paz, a través de cualquier medio; sobre todo, en las experiencias de quienes ya hemos pasado por caminos semejantes. Este libro, estoy seguro, fue dictado por quien desea, al igual que el lector mismo, que no hayamos más, personas sufriendo, por no entender el verdadero significado de la “muerte”, la verdadera realidad de quien ya vive feliz en la mansión más bella jamás existida.

De todo corazón felicito a quienes, afanosamente, escribieron este libro, a quienes amorosamente tuvieron la paciencia de dictármelo casi al oído y, sobre todo, al Gran Creador por haber permitido, que fuese yo el medio por el cual se transcribiese y tradujese al “idioma terrenal”.

Espero haber podido, de esta manera, transcribir al pie de la letra, lo que Ellos quisieron, que tú tuvieras en la mano y lo pudieses leer; todo para lograr el efecto de que puedas liberarte del dolor y, que tanto tú, como tus seres queridos y amigos que te rodean puedan, sin ningún sentimiento negativo, VOLVER A SONREÍR.